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Las emociones y el mundo laboral

La capacidad de un jefe para conducir un proyecto, la adaptabilidad de los trabajadores ante los cambios dentro de la empresa o el clima laboral son condiciones que se dan en la empresa y, en ellas, las emociones tienen el papel principal. Por GANAR SALUD

A nadie le resulta extraño que cuando solicita empleo es sometida a un proceso de evaluación que incluye la obtención de información sobre la experiencia en el campo y los conocimientos académicos, “pruebas” para medir aspectos psicológicos específicos de la personalidad del examinado.

Obtener toda esta información es necesario porque el éxito de una contratación no depende solamente del grado de estudios o de cuánto sabe sobre algo. Ahora se sabe que el buen desempeño y el éxito dentro de un trabajo dependen también de la capacidad del trabajador para comunicarse, integrarse al grupo y trabajar en equipo, incluso de su capacidad para ser feliz.

Exitoso en el trabajo

¿Qué hace de una persona un sujeto con éxito en su trabajo, comunidad y vida cotidiana, incluso dentro de su vida familiar? De esto se ocupa la investigación de la psicología moderna enfocada al desarrollo saludable de las personas. En las investigaciones se ha encontrado una relación muy clara entre la condición de éxito  en la vida y el desarrollo emocional de las personas.

Pero, ¿qué son las emociones y por qué son tan importantes en todos los aspectos de la vida incluyendo, por  supuesto, el mundo laboral?

Tradicionalmente los psicólogos consideran que la emoción es una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea. La experiencia de una emoción involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utiliza la mente para valorar una situación concreta e influyen en el modo en el que se percibe dicha situación. Está acompañada de una respuesta neuronal y hormonal que se traduce en cambios orgánicos, de origen innato influidos por la experiencia.

¿Qué dice la psicología?

Los estudios revelan que gran parte de la actividad fisiológica implicada en las emociones es regulada por la división simpática (excitación) y parasimpática (calma) de nuestro sistema nervioso autónomo.

Manel Troya, psicólogo y psicoterapeuta creador de una teoría evolutiva de las emociones, plantea la definición de la manera siguiente: “es una experiencia afectiva de un organismo, que va acompañada de cambios somáticos (fisiológicos y endocrinos), adapta el organismo a la relación con la vida, los otros y el mismo; es innata e influida por la educación y la propaganda”.

A pesar de que la psicología y en general las ciencias cognitivas, no se han puesto aun de acuerdo en muchos aspectos del concepto de emoción, se identifican y generalmente se consideran básicas las siguientes:

  • Miedo: peligro, inseguridad.
  • Sorpresa: sobresalto, asombro.
  • Aversión: disgusto, asco.
  • Ira: rabia, enojo, resentimiento.
  • Alegría: diversión, euforia; da bienestar y seguridad.

Las emociones y el mundo laboral

El reconocimiento de las emociones como un factor determinante de la conducta humana ha llevado a los administradores y psicólogos dentro del ámbito laboral, a desarrollar investigaciones sobre su relación con el éxito o el fracaso de los procesos en el mundo del trabajo.

La capacidad de un jefe para conducir un proyecto; la adaptabilidad de los trabajadores ante los cambios dentro de la empresa; la capacitación para el desarrollo de nuevas habilidades; la aceptación del papel que cada empleado juega en cada paso y etapa de la producción; el clima laboral; la resistencia al estrés; la creatividad y la innovación, son condiciones que se dan en la empresa y, en ellas, las emociones tienen el papel principal.

Inteligencia emocional

En este marco, podemos decir que el principal aporte al desarrollo de un nuevo enfoque de la vida laboral, lo hizo a fines del siglo pasado el surgimiento de una corriente de investigación, la teoría de la inteligencia emocional propuesta originalmente por Salovey y Mayer (1990) y popularizada por Goleman (1996). La definieron como “habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones”.

Goleman la adapta y redefine como: “La capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos”.

Esta definición sugiere cuatro grandes campos de la inteligencia  emocional:

  • Conciencia de uno mismo: autoconciencia emocional; valoración adecuada de uno mismo; confianza de uno mismo
  • Autogestión: autocontrol emocional; fiabilidad; meticulosidad; adaptabilidad; motivación de logro; iniciativa.
  • Conciencia social: Empatía; orientación hacia el servicio; conciencia organizativa;
  • Gestión de las relaciones: desarrollar a los demás; influencia; comunicación; resolución de conflictos; liderazgo con visión de futuro; catalizar los cambios; establecer vínculos y trabajo en equipo y colaboración.

La simple lectura de los enunciados anteriores nos permite reconocer la relación directa entre procesos de trabajo dentro de una empresa y la influencia determinante que tienen las emociones. Es por ello que los empleadores, están siempre a la búsqueda de sujetos con un alto grado de inteligencia emocional, y los investigadores y psicólogos del trabajo, constantemente generan nuevas técnicas, a partir de los descubrimientos científicos, para impulsar el desarrollo emocional. Este nuevo y pujante desarrollo de las ciencias cognitivas,  no solamente se da en el ámbito laboral, sino  en todos los campos del hacer humano.

Podemos decir que estamos viviendo un cambio de paradigma. Se trata de reconocer que el ser humano es mucho más complejo de lo que creíamos hasta ahora. Estamos seguros que el desarrollo de nuestra inteligencia emocional nos permitirá, además de hacernos más eficientes, ser mejores personas, con una visión clara de nuestros objetivos y metas y con capacidad para ser felices.

Dr. Francisco Rodríguez Acosta. Psicólogo

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