cuerpo humano

Un paseo por el sistema digestivo

Sorprendentemente el trabajo del sistema digestivo comienza desde que pones un alimento en tu boca,  pues es ahí donde comienza este paseo. ¿Quieres saber qué pasa con lo que comes? Por GANAR SALUD

El sistema digestivo es un conjunto de órganos, cavidades y glándulas –junto con la microbiota intestinal humana– que tiene como finalidad principal brindar al cuerpo los nutrimentos necesarios para su adecuado funcionamiento, crecimiento y desarrollo.

Además de participar de manera importante en la estimulación y diferenciación del sistema inmunológico desde el nacimiento hasta la edad adulta, una de sus funciones principales es la degradación y digestión de los alimentos para que puedan ser procesados, fermentados y absorbidos para luego desechar los remanentes de los mismos mediante las heces fecales.

El tubo digestivo que comprende de la boca hasta el ano, mide aproximadamente 12 metros de longitud, en la que cada una de sus partes tiene una función específica y en la que habitan una gran diversidad de microorganismos que lo complementan para el desarrollo de las mismas.

El tubo digestivo mide aproximadamente 12 metros de longitud; y comprende de la boca hasta el ano.

De la boca al esófago

Si comenzamos por la boca, los dientes cortan, desgarran, trituran y muelen los alimentos con el fin de reducir su tamaño para poder deglutirlos. La lengua acomoda el alimento para favorecer la masticación, mezcla los alimentos con la saliva, forma el bolo alimenticio, colabora con la deglución empujando el bolo; y además, contiene a las papilas gustativas, encargadas del sentido del gusto y una microbiota bacteriana característica que evita la formación de caries en los dientes.

Posteriormente, el esófago, que mediante esfínteres, diferencias de presión y movimientos regulados, el bolo alimenticio pasa hacia el estómago en cierto margen de tiempo.

Un salto al estómago

Una vez que el alimento llega al estómago y mediante la secreción de hormonas, ácido clorhídrico, enzimas y movimientos de licuefacción, el bolo alimenticio es convertido en una mezcla hasta cierto punto homogénea y conocida como “quimo”, con la finalidad de que pase a través de una pequeña abertura denominada píloro y así vaciarse de forma regulada hacia la primer porción del intestino delgado en el cual, el páncreas y las vías biliares secretarán enzimas – como la amilasa y lipasa– y bilis, con el fin de que los nutrimentos puedan ser digeridos y descompuestos en moléculas más pequeñas para poder  ser absorbidos y pasar la torrente sanguíneo hacia el hígado.

El hígado que es un órgano anexo, es uno de los más importantes  ya que realiza múltiples funciones, entre las cuales están el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas, el almacén y la liberación de glucosa; la producción de bilis, el metabolismo de la bilirrubina, la producción de proteínas plasmáticas, la detoxificación y transformación de la mayoría de los fármacos y sustancias que consumimos; la descomposición de hormonas, el proceso de bebidas alcohólicas, el almacén de vitaminas liposolubles como la A,D, E, K.

Subestación de agua

Por su parte, el intestino grueso es responsable de la mayor parte de la absorción del agua y electrólitos  y de fermentar la fibra y otros sustratos en ácidos grasos de cadena corta que en conjunto con la microbiota intestinal mantienen a las principales células del intestino, regulan mecanismos inmunológicos y de uso de energía.

Fin del recorrido

El contenido intestinal es líquido cuando alcanza el intestino grueso, pero, debido a la reabsorción de agua, se solidifica a medida que alcanza el recto en forma de heces.

Generalmente, el recto está vacío porque las heces se almacenan más arriba, en el colon descendente. Cuando el colon descendente se llena, las heces pasan al recto estimulando la defecación.

El ano es la abertura que existe al final del tracto gastrointestinal, por la cual los materiales de desecho abandonan el organismo. Y aquí termina el viaje.

Elisa Gómez Reyes. Nutrióloga certificada y egresada de la Universidad de Guanajuato de la licenciatura en Nutrición. Miembro del comité científico del International Life Science Institute. Miembro al Consejo Directivo del Colegio Mexicano de Nutriólogos.

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