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Navidad y el embarazo

La celebración por la vida y por la familia son factores que durante el embarazo se pueden sentir de manera muy particular. Por GANAR SALUD

Tanto el embarazo como la temporada decembrina son épocas muy emocionales que nos hacen recordar y revivir las experiencias que hemos tenido a lo largo de nuestra vida con aquellos que son más cercanos a nosotros.

Cuando éstas coinciden pueden dar lugar a momentos muy emotivos ya que por un lado, durante el embarazo, las mujeres comienzan a re-valorar la dinámica que hasta ahora han tenido con sus propias madres y con su familia, en preparación para su nuevo rol como futuras madres.

Lazos que unen

Durante este periodo es normal recordar la infancia propia, las cosas buenas y bellas de los lazos familiares y se van generando expectativas y sueños sobre aquello que quisieran replicar ahora junto con la pareja y los hijos. La futura madre está consciente de que ahora está formándose una nueva familia nuclear y que sus hijos, al igual que ella, irán generando sus propios recuerdos y su propia historia.

Por eso, es normal que durante el embarazo se comiencen a tratar de limar asperezas o a desenredar conflictos que pudieran existir entre las familias, ya que se intenta, dentro de lo posible, “preparar el terreno” para recibir al nuevo integrante de la familia en un entorno armonioso.

Esto se fomenta específicamente en las relaciones padres-hijos, debido a que quienes se preparan para ser padres, también comienzan a entender los miedos y retos a los que sus propios padres se enfrentaron, ya que los viven en carne propia; esto hace que logren tener mayor empatía con ciertas conductas o errores que pudieran cometer los propios padres, y al tener un mayor entendimiento, se puede fomentar un diálogo que sea más constructivo para comenzar a reparar o, incluso, mejorar relaciones que de por sí ya eran buenas.

Navidad y el embarazo

Las fiestas decembrinas y en especial la navidad son eventos que a nivel cultural celebran el amor, la vida y la unión familiar, al mismo tiempo que por su cercanía al cierre del año, fomentan reflexiones importantes sobre la vida.

Los afectos están exaltados y la sensibilidad aumenta. Si en las familias hay conflictos estos tienden a evidenciarse más; si hubo pérdidas se viven con nostalgia y se intenta mantener el recuerdo de quien ya no está presente y vivo, porque lo que se busca es rescatar nuestras raíces y aquella parte que nos mantiene con vida y motivados para salir adelante.

Es por eso que la familia, incluso los amigos que consideramos familia son con quienes queremos pasar estas fiestas, y se buscan lugares familiares y cercanos para celebrar, ya que al esperar un hijo es probable que se definan las prioridades sobre al papel que juegan quienes nos rodean; tendemos a ser más selectivos con las amistades a las que visitamos o alas que invitamos a casa, ya que también hay una necesidad de crear un entorno seguro y cálido para el bebé.

Nueva forma de celebrar

La celebración por la vida y por la familia son factores que durante el embarazo se pueden sentir de manera muy particular por el hecho de estar gestando una vida y contribuyendo a la unión y al amor.

Las futuras madres, incluso sus parejas, pueden vivir las fiestas no sólo como el comienzo de nuevas tradiciones y recuerdos sobre los que se irá construyendo una nueva familia, sino que ayudan a pensarse como seres humanos en un nivel más profundo.

Se fomenta el replantearnos el lugar que tenemos en el mundo y el cómo contribuiremos a este por medio de la educación de nuestros propios hijos, a la vez que se genera una mayor preocupación por el mundo en el que vivirán, lo que puede verse reflejado en los preparativos que se hacen tanto en casa como a nivel personal, que se enfocan en rescatar los elementos positivos, amorosos y cariñosos que hay en el mundo, así como los valores que fomentan la vida y también que intentan rescatar aquel optimismo que nos ayudará a dejar atrás los momentos difíciles que pudimos haber vivido durante ese año o en el pasado.

Asimismo, ayudan a darnos nuevas fuerzas para comenzar un año más enfocados y apostando no sólo por las metas y sueños que tengamos en la vida, sino en el caso del embarazo, apostando por la conformación de una nueva etapa de vida, con retos que implican enfrentar y romper con fantasmas del pasado para forjar con ilusión una nueva familia, con tradiciones propias pero también con raíces que nos mantienen firmes y seguros para seguir con el crecimiento propio.

+ INFO

Psic. María Salamanca. Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM).

www.spm.org.mx

Tel.: 5553 3599,  5286 6550

 

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