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Dr. Leonel Fierro-Arias

¿Qué elementos debe contener un protector solar?

Los daños tras una exposición inadecuada al sol pueden ser directos e inmediatos. Por GANAR SALUD

Los seres humanos requerimos la radiación solar para cumplir nuestras capacidades fisiológicas básicas, dentro de ellas está por ejemplo la de sintetizar vitamina D en la piel. Sin embargo, la exposición desmedida a la actividad del sol puede causar daños en la salud, algunos de ellos muy graves.

La radiación ultravioleta (UV) es uno de los tipos de emisiones solares que llegan a la tierra y que tienen relevancia al impactar a nuestro cuerpo, especialmente en la piel.

El efecto de ella es inherente al tipo (UVA o UVB), a la altitud del terreno en la que nos exponemos, a la época del año, a la calidad atmosférica y a las características de la piel como: el grosor de la capa córnea y la cantidad y distribución de la melanina.

La capa de ozono en la atmósfera filtra gran parte de la radiación UV, por eso es importante tomar medidas para conservar nuestro ambiente disminuyendo los contaminantes que la deterioran.

Los daños tras una exposición inadecuada al sol pueden ser directos e inmediatos (en unas cuantas horas), causando quemaduras y cambios en la pigmentación; mediatos (que se establece en meses) con hiperpigmentación y engrosamiento.

O bien tardíos (en años), con datos de fotoenvejecimiento y riesgos asociados al desarrollo de cáncer de piel. El daño indirecto sucede por activación de procesos inherentes a cada individuo como los hereditarios e inmunológicos, de tiempo variable y con la aparición de cuadros como la dermatitis solar o el prurigo actínico.

El fotoenvejecimiento es el conjunto de cambios en la cosmética de la piel inducidos por la exposición crónica a la luz del sol. Este daño es acumulativo, de evolución crónica y a largo plazo. Consiste en la aparición de un mayor número de arrugas, escamas, manchas claras y oscuras, lesiones de aspecto tumoral, carnosidades, etcétera.

Entre más radiación recibimos durante la infancia y juventud, más rápidamente aparecerán dichos cambios. Es decir, nos veremos más pronto “avejentados”.

Cáncer de piel

 El cáncer de piel es uno de los más frecuentes en el mundo y el principal factor de riesgo asociado a su aparición es la exposición inadecuada a la radiación solar. Los tres tipos más importantes son: el carcinoma basocelular, que es el más frecuente y tiene bajo riesgo de diseminación; se caracteriza por la aparición de una lesión aislada sobre todo en la zona central de la cara, que persiste por un tiempo prolongado, que no resuelve espontáneamente, que se puede ulcerar y que en general no causa síntomas o molestias.

El carcinoma espinocelular o también llamado epidermoide, es intermedio en frecuencia y en agresividad, pero que puede aparecer en diferentes regiones corporales. Finalmente el melanoma es un cáncer sumamente agresivo, que aparece por lo general tras la degeneración de células pigmentarias (melanocitos) y que aunque es menos frecuente, tiene la capacidad de diseminar rápidamente las células malignas a otros órganos  además de la piel (evento llamado metástasis), y podría comprometer de manera grave la salud del individuo, incluso causando la muerte.

Los datos que pueden nos pueden hacer sospechar de su presencia son: un lunar que cambia de forma abrupta en sus características habituales, que sea una lesión pigmentada de color café o negruzca, asimétrico, con los bordes irregulares o mal definidos, que tenga diferentes tonalidades o que el pigmento rebase los límites de la lesión; que mida más de 6 milímetros y/o que durante su crecimiento le pase algún fenómeno extraño; por ejemplo, que cause dolor, ardor, comezón, sangrado, ulceración, que tenga un crecimiento acelerado en semanas o meses, que se haya lastimado con el rasurado, entre otros.

Protección natural y química 

Los seres humanos nos protegemos naturalmente del sol por la actividad de los melanocitos, células encargadas de producir melanina, pigmento que nos defiende y que hace que tengamos aspecto bronceado o se desarrollen manchas indeseadas.

Esta protección, y la que ejercen los queratinocitos son dinámicas y variables según la edad y las características raciales. Es decir, ¡tenemos fotoprotectores incluidos! Sin embargo, esta capacidad resulta insuficiente ante algunas condiciones ambientales o en ciertas horas del día, sobre todo entre las 11 am y las 4 pm, por lo que es conveniente utilizar otras medidas de protección llamadas exógenas.

En este grupo podemos incluir a las barreras físicas como la ropa, los sombreros, los lentes oscuros y cualquier elemento que nos proporcione una sombra. Algunos antioxidantes orales ofrecen cierta capacidad de protección pero no son suficientes en forma aislada.

Finalmente, los fotoprotectores químicos  pueden ser aplicados en forma de cremas, geles, soluciones, lociones, etcétera. Hay una gran variedad en el mercado y tienen características específicas para cada grupo de individuos, pues no es lo mismo un protector que debe usar un niño pequeño, que el que debe de aplicar un adolescente con riesgo a producir acné o el que sería adecuado para un deportista adulto. Es decir, no existe un protector solar para todos.

Los elementos que debe tener un protector solar son: factor de protección (SPF) por lo menos del número 30+, 50+ o hasta 100, que permanezca en la piel entre tres y cuatro horas, que sea resistente al agua y al sudor, que no cause irritación o algún otro problema tras su aplicación, que sea cómodo en su uso, con una cosmética y sensación agradables, que no irrite los ojos y que sea amable con el medio ambiente. Algunos maquillajes contienen es su formulación elementos de protección solar.

Si tienes dudas de cuál es el protector solar adecuado para tu piel o para tus distintas regiones corporales, puedes acudir al dermatólogo quien es el médico especialista en la piel, para que te oriente y elijan juntos la mejor opción.

Dr. Leonel Fierro-Arias

Médico de alta especialidad en el servicio de Dermatología del Hospital General de México

Tel.: 5584 2504

leofierro@yahoo.com

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